Después de más de dos décadas de ausencia en escenarios mexicanos, la cantante pop estadounidense Jessica Simpson ofreció el 1 de octubre un concierto memorable en La Maraka, el emblemático recinto de la colonia Narvarte.

El show, que reunió a un público numeroso que abarrotó el lugar, destacó por su sólida producción, la cercanía con los fans y un repertorio que combinó los grandes éxitos de los años 2000 con material de su más reciente etapa artística, el proyecto Nashville Canyon.
Las puertas abrieron a las 20:00 horas y el escenario se iluminó puntualmente a las 21:30. La Maraka, con capacidad aproximada de 1.700 personas, lució completamente llena: un verdadero “lleno total”. El ambiente fue de fiesta nostálgica, con el público cantando a todo pulmón desde los primeros compases.


Simpson, vestida con elegancia y energía, abrió con temas de su nueva etapa como “Fade” y “Leave”, antes de sumergir a la audiencia en los clásicos que la consagraron. “I Wanna Love You Forever”, “Come On Over”, “A Public Affair”, “These Boots Are Made for Walkin’”, “Irresistible”, “Angels”, “I Think I’m in Love With You” y “With You” fueron algunos de los momentos más ovacionados.

El setlist también incluyó “Use My Heart Against Me”, “Breadcrumbs”, “Your Apology”, “Hopeless Romance”, “Savage”, “Reckoning” y otros cortes de Nashville Canyon, demostrando la evolución de su sonido hacia un estilo más maduro, con toques country y rock, sin abandonar la esencia pop que la hizo famosa.
La producción fue uno de los puntos fuertes de la noche. Luces cuidadosamente diseñadas —incluyendo corazones iluminados durante las baladas románticas—, una banda en vivo que se mantenía en un segundo plano para dejar a Jessica como centro absoluto del escenario, y una puesta en escena íntima pero impactante aprovecharon al máximo el formato cercano de La Maraka.


No hubo artista invitado ni telonero; el protagonismo fue exclusivo de Simpson, quien interactuó con el público, agradeció el recibimiento y compartió momentos de conexión genuina. Los paquetes VIP, que incluían meet & greet y fotografía personal, permitieron a algunos fans un encuentro aún más cercano.

El concierto se extendió aproximadamente dos horas y concluyó pasadas las 23:20 horas sin contratiempos. La respuesta del público fue entusiasta de principio a fin: gritos, cánticos y una energía colectiva que convirtió la noche en un reencuentro generacional. Muchos asistentes destacaron la calidad vocal de Simpson y la emoción de escuchar en vivo canciones que marcaron su adolescencia o juventud.


Este show forma parte del regreso de Jessica Simpson a los escenarios tras años de menor actividad musical, impulsado por su proyecto Nashville Canyon. Para los fans capitalinos, la cita en La Maraka no solo significó nostalgia, sino la confirmación de que la estrella de los 2000 sigue vigente, con una propuesta más íntima y auténtica.
El lleno y la calidad de la producción dejaron claro que el público mexicano sigue esperando a la artista con los brazos abiertos. Una noche que, para muchos, quedará grabada como el gran regreso de Jessica Simpson a la Ciudad de México.
Texto y Fotos: Rafael Uriega
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