octubre 26, 2026

Rockland México 2026: la Arena CDMX vibró con más de mil músicos tocando

El pasado jueves 22 de octubre la Arena Ciudad de México no sólo sonó: vibró. El escenario se llenó de un ejército de músicos. Más de mil personas —guitarristas, bajistas, bateristas y vocalistas— ocuparon cada centímetro disponible. No había espacio vacío. Solo cuerpos, instrumentos y una misma intención: hacer que el rock sonara más grande que nunca.

La quinta edición de Rockland México, convirtió el recinto en una sola banda. En el recinto se tocaron temas épicos del rock, entre ellos el himno: Bohemian Rhapsody, por primera vez tocada por más de mil músicos, el sonido vino de cientos de voces y cuerdas al unísono.

El público respondió de inmediato. Celulares en alto, coros completos, el piso vibrando bajo los pies. Después llegaron otros clásicos como son: Sweet Child O’ Mine, Livin’ on a Prayer, Don’t Stop Believin’, Rock You Like a Hurricane e I Was Made for Lovin’ You. Cada tema se multiplicaba, se ensanchaba y regresaba al público con una fuerza física que se sentía en el pecho.

El bloque en español elevó todavía más la temperatura. Maldito Duende, El Son del Dolor, Para no verte más, Beber de tu sangre, Me Vale y Gimme the Power sonaron con acento propio y potencia colectiva. En esos momentos la Arena se transformó en un coro gigante. Nadie se quedó callado.

Entre la marea de músicos destacaron figuras invitadas: Los Daniels, Richie Arreola, José Hernández, Rubén Olvera, Paco Yescas, Fuzz, David Chirino, Héctor Gerónimo, Germán Quintero, Rasheed, Ozz Gutiérrez y Lobo Estepario. También se sumaron nombres con peso internacional como John Corabi (ex Mötley Crüe), Gilby Clarke (ex Guns N´Roses) y Joe Wyman (ex Scorpions), que aportaron historia y experiencia sin romper la unidad del conjunto.

La coordinación fue casi invisible. Lograr que más de mil intérpretes entraran y salieran de cada canción con precisión requiere ensayos, disciplina y una dirección clara. El resultado se notó: no hubo desorden, solo un sonido denso, potente y emocionante que se sostuvo durante toda la noche.

Al final, cuando el último acorde se apagó, la Arena seguía resonando. Rockland México 2026 no ofreció un concierto más. Ofreció la experiencia de sentir el rock en comunidad, a escala monumental. Más de mil músicos demostraron que, cuando se toca juntos, el género no solo se recuerda: se reinventa.

¡Nos vemos el siguiente año!

Texto: Rafael Uriega

Fotografías: Rafael Uriega / Rockland México Redes Sociales