En un paso audaz hacia la soberanía tecnológica y el avance científico, el Gobierno de México presentó «Coatlicue», la supercomputadora pública que se convertirá en el sistema de cómputo más poderoso de América Latina.
Nombrada en honor a la diosa mexica madre de los dioses, esta máquina colosal –financiada íntegramente con recursos públicos– promete revolucionar el procesamiento de datos masivos en el país, desde predicciones climáticas hasta la lucha contra la corrupción fiscal.

Durante la conferencia matutina presidencial, la presidenta Claudia Sheinbaum la describió como «la supercomputadora del pueblo de México», un proyecto emblemático del Plan México que impulsará la inteligencia artificial (IA) y el análisis de big data en sectores clave. «Con Coatlicue, entramos de lleno al uso pleno de la IA y el procesamiento de datos. Hoy no podemos hacerlo porque no tenemos la capacidad de cómputo suficiente», enfatizó Sheinbaum, subrayando su rol en el desarrollo inclusivo y la prosperidad económica.
Potencia inigualable: 314 PetaFLOPS de capacidad
Equipada con 14.480 unidades de procesamiento gráfico (GPUs), la supercomputadora alcanzará una capacidad de 314 petaFLOPS –equivalente a 314 mil billones de operaciones por segundo–. Esto la hace siete veces más potente que Pegaso, la actual líder en Brasil con 42 petaFLOPS, y eclipsa a Yuca, el equipo más avanzado de México hasta ahora, que apenas roza los 2,3 petaFLOPS.
En términos prácticos, Coatlicue equivaldrá a unas 375.000 computadoras convencionales operando simultáneamente, integradas en 7.500 chasis y dos procesadores principales. Su construcción, con un costo de 6.000 millones de pesos, tomará 24 meses a partir de enero de 2026, e incluirá diseño, obra civil e integración.

Mientras tanto, México ya colabora con el Centro de Supercómputo de Barcelona (BSC) para capacitar a personal local –ingenieros, científicos y estudiantes– y ejecutar proyectos piloto en el recién inaugurado Centro Mexicano de Supercómputo en España.
La secretaria de Ciencia, Humanidades, Tecnología e Innovación, Rosaura Ruiz Gutiérrez, destacó que Coatlicue encabezará el Clúster Nacional de Supercómputo, una red que une instituciones como la UNAM, el IPN, el Cinvestav y universidades estatales.
Funciones y beneficios de Cuatlicue
Coatlicue se perfila como una herramienta estratégica para resolver desafíos nacionales. Según el anuncio oficial, procesará en horas o días lo que hoy toma meses o años en equipos tradicionales. Entre sus prioridades:
- Clima y desastres naturales: Predicciones meteorológicas precisas, anticipación de huracanes y planificación de siembras agrícolas.
- Energía y recursos: Optimización del consumo eléctrico, exploración petrolera mediante imágenes satelitales y gestión eficiente del agua.
- Movilidad y telecomunicaciones: Análisis de tráfico y redes para mejorar la conectividad.
- Seguridad y transparencia: Procesamiento de volúmenes masivos de datos fiscales y aduaneros para detectar evasión y corrupción.
El proyecto no solo beneficiará al sector público y académico, sino que abrirá puertas a emprendedores y empresas privadas mediante servicios de cálculo masivo. Sheinbaum estimó que requerirá un equipo operativo de 80 a 100 personas, fomentando empleo calificado y soberanía digital en un continente donde el acceso a esta tecnología sigue siendo limitado.
Con su lanzamiento, México no solo se corona como líder continental en supercómputo, sino que envía un mensaje claro: la innovación no es un lujo, sino una necesidad para el progreso colectivo. Coatlicue no es solo una máquina; es el latido digital de una nación que mira hacia el futuro con ambición.
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