marzo 7, 2026

Spotify, ¿fabrica armas con sus ingresos?

El gigante del streaming Spotify se ve envuelto en una polémica que ha despertado molestia y es ya un tema en tendencia. El CEO y cofundador de la compañía, Daniel Ek, ha inyectado cientos de millones de euros en Helsing, una startup alemana especializada en inteligencia artificial (IA) para armamento militar.

Lo que empezó como una inversión personal se ha convertido en un llamado a la acción para artistas que ven en esta acción una traición a los valores creativos que supuestamente defiende la plataforma.

Todo comenzó en junio de 2025, cuando Ek, a través de su firma de capital de riesgo Prima Materia, lideró una ronda de financiación de 600 millones de euros (unos 693 millones de dólares) en Helsing.

Cabe señalar que esta no es la primera vez: en 2021, ya había aportado 100 millones de euros a la empresa, y ahora ocupa el cargo de presidente de su junta.

Helsing, fundada en 2021, no fabrica fusiles ni tanques tradicionales, pero su tecnología de IA procesa datos en tiempo real de sensores en vehículos militares, drones y sistemas de armas para guiar decisiones en el campo de batalla.

Entre sus productos destacan el HX-2, un dron de combate autónomo, municiones merodeadoras y software para reconocimiento submarino y aéreo.

La compañía presume de contratos con gobiernos europeos como Alemania y Francia, y de suministros a Ucrania en su defensa contra la invasión rusa.

¿Una inversión estratégica?

Ek defiende la inversión como una apuesta por la «autonomía estratégica» de Europa ante amenazas geopolíticas crecientes, según declaraciones recogidas por el Financial Times.

«Hay una necesidad urgente de tecnologías avanzadas que aseguren la preparación de seguridad», argumentó el multimillonario sueco, quien ha obtenido más de 800 millones de dólares en acciones de Spotify este año.

Pero para muchos, el dinero que fluye de las suscripciones de fans –que representan el grueso de los ingresos de Spotify, con $4,800 millones de dólares solo en el último trimestre– termina alimentando un complejo militar-industrial que choca con la esencia pacifista de la música.

Massive Attack y otros músicos salen de la plataforma

La reacción no se hizo esperar, cada vez son más músicos los que están solicitando el retiro de su catálogo de la plataforma Spotify. Entre ellos destaca la banda de rock alternativo Deerhoof, quien retiró su catálogo completo de Spotify en julio.

Le siguieron nombres como King Gizzard & the Lizard Wizard, Godspeed You! Black Emperor, Hotline TNT y el sello belga Kalahari Oyster Cult.

En septiembre, el grupo de trip-hop Massive Attack –el primer acto de un sello mayor en unirse– sacó su música de la plataforma, argumentando que «el dinero ganado con el sudor de los fans y la dedicación de los músicos no debe terminar en drones asesinos».

¿Es este el fin de la era «cool» de la plataforma? Para artistas independientes, el mensaje es claro: la melodía no debería sonar a balas. Mientras Ek «duplica su apuesta» en defensa, como él mismo admitió, el eco de los boicots podría ser el remix más disruptivo de su historia.

La industria musical observa: ¿quién será el próximo en pulsar «pausa»?