marzo 6, 2026

Las canciones actuales son más simples, negativas y estresantes que hace 50 años

Un nuevo estudio científico revela que las letras de las canciones que triunfan en las listas de éxitos estadounidenses han experimentado un cambio significativo desde 1973: se han simplificado, han aumentado su tono negativo y incorporan más palabras relacionadas con el estrés y la ansiedad.

La investigación, liderada por el psicólogo Maurício Martins de la Universidad de Viena y publicada esta semana en la revista Scientific Reports, analizó más de 20, 000 canciones que ocuparon los primeros 100 puestos del Billboard Hot 100 cada semana entre 1973 y 2023.

Utilizando técnicas de procesamiento de lenguaje natural, los expertos midieron la complejidad lírica, el sentimiento emocional y el uso de términos asociados al estrés.

Los resultados muestran una tendencia clara: con el paso de las décadas, las letras han perdido complejidad estructural (más repetitivas y predecibles), han reducido su positividad y han incrementado palabras como «cry» (llorar), «hurt» (herir), «bad» (malo), «wrong» (equivocado), «pain» (dolor) o «hate» (odiar).

«Las letras se han vuelto más estresantes, más negativas y más simples en los últimos 50 años», explicó Martins.

«Esto refleja las complejas formas en que las personas usan la música para gestionar el estrés colectivo».

Los investigadores vinculan esta evolución con el aumento documentado de tasas de depresión, ansiedad y «enfermedades de la desesperación» en la sociedad estadounidense, así como con tendencias similares observadas en medios de comunicación y literatura ficticia.

Sin embargo, el estudio detecta excepciones interesantes durante crisis colectivas agudas.

Tras los atentados del 11-S en 2001 y al inicio de la pandemia de covid-19 en 2020, las letras populares tendieron a ser más complejas, positivas y con menos referencias al estrés.

Los autores interpretan esto como un mecanismo de escapismo: en momentos de máxima tensión, el público prefiere canciones alegres y elaboradas para regular sus emociones.

Desde 2016, además, se observa un leve repunte en la complejidad de las letras exitosas, aunque la tendencia general hacia la simplicidad y la negatividad persiste.

Este trabajo se suma a investigaciones previas que ya habían señalado una simplificación progresiva en las letras de la música popular, atribuida en parte a cambios en los hábitos de consumo (escucha en segundo plano, streaming y atención reducida).

Los hallazgos subrayan el rol de la música no solo como reflejo del estado de ánimo social, sino como herramienta para navegarlo.

«La música moldea y refleja los humores de la sociedad a lo largo del tiempo», concluyen los autores.