En un fallo que podría transformar la industria de la música en vivo, un jurado federal en Manhattan determinó que Live Nation Entertainment y su subsidiaria Ticketmaster operaron como un monopolio anticompetitivo, violando las leyes antimonopolio de Estados Unidos.
El veredicto, emitido tras cuatro días de deliberaciones, concluye que la compañía controló de manera ilegal el mercado de venta de boletos para conciertos y el acceso a importantes venues, perjudicando a artistas, promotores independientes y, sobre todo, a los aficionados con precios más altos.

Según el jurado, Ticketmaster cobró en promedio 1.72 dólares de más por boleto en los grandes recintos. Los demandantes —más de 30 estados y el Distrito de Columbia— argumentaron que Live Nation vinculó de forma anticompetitiva la promoción de giras con el control de anfiteatros y servicios de boletería, excluyendo a competidores y elevando las tarifas de servicio.
«Es un paso importante para corregir un mercado dominado por un solo jugador”, señalaron fuentes cercanas al caso. Los aficionados han criticado durante años las altas comisiones y la falta de alternativas reales en la compra de entradas.
El origen del caso
Live Nation surgió de la fusión con Ticketmaster en 2010 y desde entonces ha organizado decenas de miles de conciertos anuales. El colapso en la venta de boletos para la gira de Taylor Swift en 2022 fue uno de los detonantes que impulsaron la investigación y la demanda.
Aunque el Departamento de Justicia alcanzó un acuerdo tentativo con la empresa, varios estados decidieron continuar el litigio por separado.
El jurado ahora ha fallado a su favor, abriendo la posibilidad de remedios estructurales como la separación de Ticketmaster de Live Nation, multas significativas o cambios obligatorios en sus prácticas comerciales.

Reacción de la compañía
Live Nation rechazó el veredicto de inmediato. En un comunicado, la empresa indicó que no es un monopolio y que apelará cualquier decisión desfavorable.
“El fallo no es la última palabra”, afirmaron sus representantes, insistiendo en que los precios los determinan los artistas y los venues. Las acciones de la compañía cayeron tras el anuncio.

¿Qué sigue ahora?
El juez a cargo del caso será quien determine el monto total de los daños y los remedios específicos. Para los consumidores, esto podría traducirse en menores tarifas de servicio, más opciones para comprar boletos y mayor competencia en el sector de los conciertos.
Organizaciones de fans y artistas independientes celebraron el fallo como un avance histórico contra las prácticas que han encarecido la experiencia de asistir a eventos en vivo.
El caso marca un hito en la regulación de la industria del entretenimiento y será seguido de cerca por promotores, venues y aficionados en todo el mundo. La próxima fase judicial definirá si este veredicto lleva a una verdadera transformación del mercado de la música en vivo.
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