marzo 7, 2026

La Castañeda se despide de los escenarios en el Auditorio Nacional

La legendaria banda mexicana de rock La Castañeda cerró un capítulo de 35 años de trayectoria con un concierto histórico el pasado sábado 7 de junio en el Auditorio Nacional.

El evento  reunió a miles de seguidores que vibraron con una noche llena de nostalgia, energía y la esencia teatral que caracteriza a la agrupación.

Con un repertorio que abarcó clásicos como “Noches de tu piel”, “Cenit” y “La Espina”, la banda liderada por Salvador Moreno ofreció un espectáculo inolvidable, acompañada de artistas invitados y un emotivo homenaje a su legado.

El cierre del manicomio

La Castañeda cierra su ciclo con un adiós épico en el Auditorio Nacional, este recinto se convirtió en el epicentro de la locura creativa que La Castañeda predicó durante más de tres décadas.

Desde las 8:00 p.m., el coloso de Reforma vibró con la energía de una banda que no solo marcó el rock mexicano, sino que redefinió la experiencia de un concierto como un acto de arte, teatro y rebeldía.

El concierto fue mucho más que un espectáculo musical, fue una celebración de su legado, un ritual de despedida y un testimonio de la conexión única entre la banda y sus seguidores.

El telón se abrió con el nuevo tema «Todo pasará”, un tema que de inmediato encendió al público, mayoritariamente compuesto por fans que han seguido a la banda desde los años 90.

Salvador Moreno, con su carisma inconfundible, comandó el escenario con una mezcla de intensidad y melancolía, mientras los hermanos Omar y Oswaldo de León tejían atmósferas sonoras que evocaban la esencia de discos icónicos como Servicios Generales y El Globo Negro.

La banda, fiel a su estilo teatral, integró elementos visuales que remitían a su inspiración en el arte expresionista y la literatura existencialista, creando un ambiente que oscilaba entre lo onírico y lo visceral.

A lo largo de la noche, La Castañeda repasó su discografía con temas como “Viejo veneno”, “Gitano demente” y “Gris normal”, que resonaron con fuerza entre los asistentes. Un momento especialmente emotivo fue el homenaje al fallecido Eulalio Cervantes, conocido como Sax, integrante clave de la banda, cuyo espíritu pareció estar presente en cada acorde.

Locura creativa

Los Saxitos, José Manuel Aguilera, Héctor Quijada, entre otro más, fueron los invitados a esta gran noche, lo que sorprendió n y emocionó al público, aunque los detalles de estos invitados se mantuvieron como una sorpresa hasta el momento del show.

La locura se convierte para nosotros en una bandera, en un don”, expresó Salvador Moreno en un momento de la noche, palabras que resonaron como un manifiesto de lo que La Castañeda ha representado: un espacio de libertad y transgresión en el rock mexicano.

La Castañeda por siempre

El concierto, que duró poco más de dos horas, culminó con un encore que incluyó “Ángel de las sombras”, desatando una ovación que parecía no tener fin. Entre lágrimas, aplausos y gritos de “¡La Casta nunca muere!”, la banda se despidió con un mensaje claro: aunque el escenario se apaga, su legado permanece vivo en quienes los acompañaron durante estas décadas.

La Castañeda no solo cerró un ciclo, sino que reafirmó su lugar como una de las agrupaciones más originales y trascendentes del rock nacional. El Auditorio Nacional, testigo de innumerables noches históricas, añadió a su lista una más: la del adiós de una banda que, como dijo Moreno, “seguirá existiendo en el corazón de sus fans”.

*Fotografías: Redes Sociales La Castañeda.