En el corazón palpitante de la Ciudad de México, donde el caos urbano se entreteje con anhelos de quietud, emerge Mystika Inmersivo, una experiencia que trasciende las barreras de una mera exposición fotográfica para convertirse en un portal sensorial hacia el alma.
Creada por el visionario fotógrafo Pepe Soho –ganador de la World Photographic Cup en 2017–, esta instalación inmersiva invita a los visitantes a un reencuentro profundo con la esencia de México, a través de paisajes sagrados, sonidos envolventes y proyecciones que despiertan emociones dormidas.

Inaugurada en julio de 2024 en la icónica Torre Cuarzo, en Paseo de la Reforma, Mystika no es solo arte: es un bálsamo para el espíritu en tiempos de desconexión.
Pepe Soho, el hombre detrás de la lente que captura la fugaz belleza de la naturaleza, no siempre vivió para la cámara. Antes de convertirse en un cronista visual de lo etéreo, Soho fue diseñador gráfico, músico y empresario en Monterrey.

Su vida dio un vuelco radical en 2013, cuando un accidente de caballo lo dejó al borde de la muerte y sumido en una depresión paralizante. Inmovilizado durante meses, encontró en la fotografía un salvavidas: «La cámara me salvó«, confiesa, relatando cómo ese abismo personal lo impulsó a recorrer santuarios naturales del mundo durante tres años, documentando no solo paisajes, sino su propio despertar interior.

De esa alquimia entre dolor y redención nació Mystika, un museo itinerante que ya ha cautivado a más de 400 mil almas en Tulum, Dubái y ahora, en la capital mexicana.

La experiencia se despliega en siete salas temáticas, cada una un universo en sí misma, diseñadas con tecnología de vanguardia: cúpulas de proyección 360°, mapping proyectado, espejos infinitos y un soundtrack que late como un corazón colectivo.

Mystika: Reencuentro con lo que habita en ti
El recorrido, de aproximadamente hora y media, comienza en Santuario, donde las mariposas monarca de Michoacán revolotean en un ballet de luces y sombras, evocando la fragilidad y la renovación de la vida. Sigue Ascensión, un ascenso astronómico a través de fenómenos celestes filmados en el desierto de Sonora, que invita a contemplar el cosmos como espejo del yo interior.
No faltan ecos ancestrales en Maya, un homenaje al mundo maya con templos como Chichén Itzá que se materializan en proyecciones hipnóticas, ni la emotiva Liberación, dedicada a los caballos como guías sanadores –un guiño personal a Soho, quien los ve como «animales de poder» que liberan traumas pasados.

Otras salas como Poema, Manifest y Regreso a Casa (filmada en las selvas de Chiapas) cierran el círculo con reflexiones sobre el autodescubrimiento y la conexión con la tierra.
«Es un reencuentro con lo que habita en ti«, explica Soho, subrayando que Mystika fusiona el bagaje cultural mexicano con innovaciones tecnológicas para activar regiones cerebrales ligadas a la empatía y el bienestar. Ubicada en Torre Cuarzo –un rascacielos de vidrio que dialoga con el skyline capitalino–, la exposición ha sido un éxito rotundo desde su apertura el 20 de julio de 2024.

Ha participado en eventos como la Noche de Museos de 2025, atrayendo a miles que buscan un respiro de la urbe. Accesible para personas con movilidad reducida, ofrece valet parking y sesiones guiadas.

Los boletos oscilan entre 400 y 600 pesos, con horarios de jueves a domingo. En una era de pantallas efímeras, Mystika Inmersivo recuerda que el verdadero viaje no es geográfico, sino introspectivo. Pepe Soho no solo expone fotos: expone almas. Si buscas sanar, inspirarte o simplemente maravillar, este es tu llamado. La CDMX, con su pulso incesante, acaba de ganar un rincón de eternidad. ¡No te la puedes perder!
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