Con más de tres décadas de trayectoria en la música, el cantautor chiapaneco Reyli Barba regresó al icónico Auditorio Nacional el pasado 27 de mayo para ofrecer uno de los conciertos más esperados del año.
Como parte de su gira “A Caballo 2026”, el artista transformó el recinto en un espacio de nostalgia, celebración y conexión profunda con un público que abarrotó las butacas y coreó cada canción desde el primer acorde hasta el último.

El show, que duró más de dos horas, representó un recorrido exhaustivo por las distintas etapas de su trayectoria: desde sus años al frente de la banda Elefante hasta sus éxitos como solista y su nueva etapa fusionando pop romántico con sonidos del regional mexicano y mariachi, inspirada en su reciente producción discográfica A Caballo.
Crónica detallada de una noche inolvidable
Las luces del Auditorio Nacional se atenuaron poco antes de las 21:00 horas. Un silencio expectante invadió el recinto, roto inmediatamente por un estruendoso aplauso cuando Reyli Barba apareció en el escenario con su inconfundible presencia bohemia, guitarra en mano y una sonrisa serena. Vestido con elegancia casual, el artista saludó con calidez al público y prometió una “película emocional” que recorrería más de 36 años de música.
El concierto arrancó con fuerza interpretando temas como “El que busca encuentra”, “Pégale a la pared” y “La descarada”, encendiendo de inmediato la energía del auditorio. La banda que lo acompañaba —impecable en cada arreglo— combinaba guitarras acústicas, teclados y percusiones con la potencia del Mariachi de América, que elevó varias secciones del show a otro nivel.


Uno de los bloques más aplaudidos llegó cuando Reyli se sumergió en su etapa con Elefante. Canciones como “Nada es para siempre” —a la que describió como una premonición de la separación de la banda—, “Así es la vida”, “La que se fue”, “De la noche a la mañana” y “El abandonao” provocaron ovaciones y cantos masivos.
El público, conformado por varias generaciones, demostró que estos himnos siguen vigentes y cargados de significado. Entre canción y canción, Reyli compartió anécdotas personales con gran cercanía.

Habló de sus inicios en la Ciudad de México a los 17 años, de los “baches” superados, de su proceso de alejamiento de vicios y de una notable transformación física: “Gracias a Dios me quité mil problemas de encima y 25 kilos… Ahora mi mamá dice que hasta guapo me veo”, bromeó, arrancando carcajadas y aplausos cariñosos. La sección mariachi fue uno de los grandes atractivos de la noche.

Con arreglos frescos y emotivos, Reyli reinterpretó parte de su catálogo y clásicos del género, creando un ambiente festivo y profundamente mexicano. Fue en este segmento donde ocurrió el momento más especial e improvisado: Majo Aguilar subió al escenario de sorpresa, vestida de manera casual con jeans y playera, para interpretar a dueto “16,437 Días”. La química entre ambas voces fue inmediata y electrizante.
El Auditorio estalló en aplausos y gritos cuando las dos voces se entrelazaron, acompañadas por el mariachi. El palomazo se convirtió en uno de los puntos más altos de la velada.

El repertorio incluyó grandes éxitos que pusieron a cantar a todo el recinto: “Sabor a chocolate”, “Si supieras”, “Al fin me armé de valor”, “Perdóname en silencio”, “Contigo quiero”, “Qué nos pasó?”, “Cásate conmigo” y “Desde que llegaste”.
Las baladas más íntimas generaron un mar de luces de celulares que iluminaron el Auditorio como un cielo estrellado. Hacia el final del concierto, Reyli sorprendió con una noticia personal: anunció sus planes de boda para el próximo año con su novia Tatiana, lo que generó una ovación cerrada y emotiva del público.

El cierre fue apoteósico con “Amor del bueno”, cuyo icónico intro “como cuchillo en la mantequilla” provocó que todo el Auditorio cantara a coro, sellando una noche redonda.
Pasadas las 23:00 horas, Reyli se despidió con gratitud, visiblemente emocionado por el cariño recibido. El público abandonó el recinto tarareando sus canciones, con la sensación de haber presenciado no solo un concierto, sino una celebración de vida, madurez y buena música.

Con “A Caballo 2026”, Reyli Barba demuestra que su voz sigue más fuerte y honesta que nunca. Capaz de unir el pop romántico de siempre con las nuevas raíces mexicanas, el cantautor chiapaneco reafirma su lugar como uno de los artistas más queridos y perdurables de la música en español.
Texto: Rafael Uriega
Fotos: Redes Sociales Reyli Barba
Te Recomendamos
Kabah transforma la Arena CDMX en un universo de fantasía, nostalgia y libertad con ‘Ocrilú’
‘The Mandalorian and Grogu’: Star Wars regresa a los cines con encanto, pero sin grandes hazañas; te damos nuestra critica
México 86: la audaz jugada fuera de la cancha que Netflix lleva a la pantalla