La Arena CDMX se convirtió el pasado domingo 15 de febrero de 2026 en el epicentro indiscutible del heavy metal en español, al albergar la primera edición mexicana del Todos Somos Ángeles Rock Fest, un ritual sonoro cargado de historia, guitarras afiladas y una comunión generacional que hizo retumbar el recinto hasta los cimientos.
Desde las 16:00 horas, cuando abrieron puertas y estacionamiento, miles de metaleros de todas las edades —veteranos que crecieron con casetes piratas, treintañeros que revivieron la escena noventera y una nueva camada de fans atraídos por el revival del metal ibérico y latino— convergieron en la Arena CDMX con una energía que se sentía en el aire: era una peregrinación, no solo un concierto.

El festival, que une a leyendas del heavy en habla hispana en una gira irrepetible por México (CDMX, Monterrey y Guadalajara), arrancó alrededor de las 18:00 horas con una producción impecable: pantallas gigantes, luces rojas infernales y un sonido brutal del Metal que no perdonaba detalle.


El cartel fue demoledor: Transmetal abrió el festival, la leyenda indiscutible del metal extremo latinoamericano incendió el escenario con su brutalidad característica, clásicos como “México Bárbaro” o “El Infierno de Dante” y una potencia que hizo headbangear hasta al más escéptico.



Después tocó el turno a la banda Trágico Ballet que con su oscura teatralidad gótica y vanguardista inyectó una atmósfera sombría que preparó el terreno.





La velada subió de intensidad con Saratoga, quienes trajeron el heavy metal español más melódico y épico, con himnos que resonaron en coros masivos y demostraron por qué siguen siendo un referente tras décadas.

El clímax llegó con Kabrönes (el proyecto que reúne a exintegrantes clave de Mägo de Oz, con la voz inconfundible de José Andrëa), quienes desataron una fiesta de nostalgia y potencia, fusionando el folk metal con riffs demoledores y haciendo que la arena vibrara como pocas veces.

El cierre, por supuesto, fue para Ángeles del Infierno, los pioneros del heavy en español que regresaron a México como cabezas de cartel en este formato festivalero. Desde el primer riff, el público estalló: “Lo Siento, Frankie”, “Malmsteen es Dios”, “Rocker”, “Con las Botas Puestas” y “Juego Sucio” fueron coreados con furia y emoción.
La banda, visiblemente conmovida por la respuesta, agradeció la lealtad de los fans mexicanos y recordó cómo su música ha cruzado océanos para unir a generaciones enteras bajo la bandera del rock duro.


El festival se extendió por más de 5 horas, contó con una gran producción, con transiciones fluidas y visuales que complementaban lo que ocurria en el escenario. Si bien con la banda Kabrones se presentaron algunos problemas en monitores, esto se resolvió de forma rápida y la agrupaci´pn española continuó su show.
Cada banda aportó su peso histórico y su fuego, creando una noche donde el metal en español se sintió más vivo que nunca. La Arena CDMX no solo se llenó de decibeles; se convirtió en un templo donde veteranos revivieron sus batallas, jóvenes descubrieron raíces y todos —sin excepción— se sintieron parte de algo más grande: una hermandad que grita “¡Todos somos ángeles!” entre solos de guitarra y doble bombo.

El Todos Somos Ángeles Rock Fest en su debut mexicano no fue solo un evento; fue una declaración de que el heavy metal iberoamericano sigue rugiendo con fuerza, uniendo continentes y generaciones en una sola consigna: metal hasta el final.

Quienes estuvieron ahí el 15 de febrero de 2026 se llevaron más que recuerdos: se llevaron la certeza de que esta hermandad no tiene fecha de caducidad. ¡Nos vemos en la Segunda Edición de este Festival!
Texto y Fotos: Rafael Uriega
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