noviembre 6, 2026

Maldita Vecindad celebra 40 años con una fiesta de paz, baile y memoria en la Arena CDMX

El pasado viernes 30 de octubre, la Arena Ciudad de México se transformó en una gran vecindad llena de color, ritmo y emoción. Maldita Vecindad y los Hijos del Quinto Patio celebraron cuatro décadas de trayectoria con un concierto especial bajo el concepto de Día de Muertos, reuniendo a cerca de 15 mil personas en una noche que combinó éxitos, homenajes y compromiso social.

Desde los primeros compases, el escenario se llenó de elementos de la tradición mexicana: ofrendas, catrinas y una atmósfera que invitaba a recordar a quienes ya no están. La banda abrió con fuerza y recorrió su catálogo con temas como “Solín”, “Bailando”, “Pata de perro”, “Un gran circo”, “Pachuco” y “Kumbala”, que hicieron que el público saltara, coreara y bailara sin pausa.

Uno de los momentos más emotivos llegó con el reconocimiento que recibieron por su disco El Circo, al que se le otorgó la certificación de triple platino. El guitarrista Pato dedicó ese logro a Sax, el saxofonista que formó parte esencial de la historia del grupo y cuyo cumpleaños coincidía precisamente con esa fecha. El homenaje se sintió profundo y genuino, como un abrazo colectivo a su memoria.

La noche también tuvo espacio para las causas que la banda ha defendido a lo largo de su carrera. Dedicaron “Rafael” a la comunidad LGBTIQ+ y “Mujer” a las madres buscadoras, recordando que su música nunca ha sido solo baile: también es voz y resistencia. Estrenaron “La cumbia del Xoloitzcuintle”, un tema nuevo que rinde tributo a esos perros míticos que, según la tradición, acompañan a las almas en su camino al Mictlán.

Durante casi tres horas, Roco Pachukote, Pato y el resto de la formación mantuvieron la energía alta, mezclando ska, cumbia, rock y ritmo urbano con mensajes de unidad y paz. El público respondió con una entrega total: brazos en alto, cantos a gritos y una conexión que solo se logra cuando una banda lleva 40 años siendo parte de la identidad de varias generaciones.

Al final, la Arena CDMX no solo fue testigo de un concierto: se convirtió en una ofrenda viva. Maldita Vecindad demostró una vez más por qué sigue vigente. Cuatro décadas después, su propuesta sigue siendo la misma: paz, baile y una voz clara frente a lo que ocurre en las calles. La vecindad sigue abierta.

Texto y Fotografías: Rafael Uriega